
busco
imágenes
membrana,
sensibles al frío.
Imágenes abstractas
como la nieve.
Sé que nunca alcanzaré esa geometría,
por eso me levanto cada día.
Pero amo los problemas,
no la solución
al final de
la página
Busco imágenes membrana, sensibles al frío.

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membrana,
sensibles al frío.
Imágenes abstractas
como la nieve.
Sé que nunca alcanzaré esa geometría,
por eso me levanto cada día.
Pero amo los problemas,
no la solución
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Confirmamos visita a Twin Gallery el próximo Martes 1 de Marzo a las 18:00 h.
En la línea de inmersión en las diferentes realidades de la práctica artística, saldremos del aula para visitar una exposición muy interesante de Tito Pérez Mora titulada 1/8.
Con Julio Sarramián vimos en Herrero de Tejada, como un artista desde su estudio gracias a las nuevas tecnologías como Google Earth, podía «sentarse» en su butaca y acceder a pintar un paisaje remoto, al que muy pocos ojos han llegado a contemplar.
Con Tito P. Mora nos encontramos con la estrategia contraria, la del artista viajero que se desplaza durante un tiempo y se aleja de sus rutinas para encontrar en «otro» lugar, la construcción de lo que ya sabe de aquí.
Doy las gracias desde aquí a Tito P. Mora por su disposición a hablarnos de su trabajo y a la galería, que abre exclusivamente para nosotros, pues cierra los martes.
Irene Grau es una artista que utiliza el acto de caminar como un dispositivo de comprensión del mundo.
Me interesa que os dejéis llevar por su trabajo que podéis visitar en su página web Irene Grau.com
Tiene proyectos de estéticas muy diferentes pero muy relacionadas:
Constelaciones o el recorrido a pie de la senda pireinaica que une el cabo de Creus con el cabo de Higer.
Lo que importaba estaba en la línea no en el extremo, es el título de otra exposición en la galería Ponce+Robles, frase sacada del libro de de Cesar Aira Un episodio en la vida del pintor viajero.
El Proyecto Color Field en el que emplea localizaciones de Google Maps buscando contrastes cromáticos entre 8 paneles pintados y los fondos del paisaje.
«Lo que hago es simplemente pintar, pero pintar –también– sin pintura, pintar con una cámara de fotos y las botas de montaña puestas. Salir de excursión: salir a buscar la pintura. Entrelazar ese camino con el paisaje como si fuesen fbras de una misma cuerda. Hacer de la fotografa testigo de un suceso y del mapa un historial pictórico, un instrumento para leer la pintura. Y pensar en todas aquellas cosas en las que se funde la pintura para ser, fnalmente, una “pintura viajera”. Pintar, como caminar, es un proceso de relación con el espacio.» Irene Grau
Elena Asins nos dejó este diciembre pasado, pionera del arte conceptual en España y del arte realizado por ordenador, le interesaron las relaciones de las artes visuales con el orden de las matemáticas y la música…
Texto de la Exposición en el MNCARS Fragmentos de la memoria
Elena Asins, Menhires unidos.
Elena Asins, Dolmen 8 unidades
«Ahora bien, cuando miramos y no vemos, es precisamente porque no ejercitamos las facultades necesarias, como el procesamiento de información, almacenamiento y registro, es decir, cuando subestimamos lo que vemos y no establecemos relación alguna entre visión y conciencia. Sin introspección consciente no existe concepto.»
Bill Viola – Anthem (1983/11:42)
La obra de arte como ficción. Toda obra de arte es una ficción propia, crea unas relaciones contradictorias con fragmentos de la realidad que la dotan de otro sentido. Viola nos invita a pensar por nosotros mismos, las diferentes escenas forman un collage ambiguo, por un lado la ciudad como gran máquina capaz de destruir el entorno, por otro, las máquinas no solo contaminan, también salvan vidas. Pero hay mucho más. El grito de la niña deformado por la lentitud, lo atávico, el miedo, la ignorancia, como espacio sonoro independiente. Espacio alusivo y elusivo a instancias y evocaciones que no están allí, que son creadas por nuestra imaginación… Magnífico ejemplo de como se crea un proyecto, de como se tantea con una idea difusa, a través de series de imágenes, que transportan diferentes estados emocionales.
Tengo la fortuna de tropezar con este artículo en el País Digital y no puedo menos de traerlo a este foro, a veces necesitamos oír otras voces, que son ecos de nuestra propia forma de ver la relación alumno-profesor: «Xavier Giménez, profesor titular de Química Física de la Universitat de Barcelona (UB) desde hace 22 años, ha escuchado “Los experimentos con gaseosa” de boca de muchos colegas en repetidas ocasiones. A sus 52 años puede presumir de haber salido de su zona de confort para apostar por una metodología en la que las clases se destinan a la resolución de problemas en grupo. La teoría la aprenden los estudiantes en casa.
Giménez ha desarrollado un nuevo material didáctico para cada una de las asignaturas que permite al alumno entender los contenidos en solitario desde casa. La clave es segmentarlos por capítulos y pasarlos al estudiante de forma pautada. Una vez finalizada la lectura, se le proponen diferentes problemas que deberá resolver en clase, solo o en grupo, una opción que este docente considera óptima, ya que permite a los estudiantes convencerse de cuál es el argumento correcto. Para ello, los chicos cuentan con dos profesores en clase que van resolviendo sus dudas.»
“Eso no quiere decir que el profesor no explica, sino que sustituye su propia narrativa por otra adaptada a lo que preguntan los alumnos. Es la clave del profesor moderno”.
A qué os suena?
Texto completo:
El País digital
Traigo aquí una entrada que publiqué en otro Blog de la asignatura «Estrategias de identidad. Cuerpo, memoria y lugar» y que viene muy a cuento para estas reflexiones:
Rancière a partir de la experiencia de Jacotot, analiza los principios de su teoría y los compara con el sistema educativo y social moderno, basado en la admisión de la desigualdad entre saber e inteligencia.
Recomendable: Rancière, J. (2002) El maestro Ignorante. Cinco lecciones sobre la emancipación Intelectual, Barcelona, Laertes.
Texto
Entrevista a Jacques Rancière
-Para el neófito, la única forma posible de enseñar es explicando. ¿Cómo hacer para que, sin explicaciones, un niño, o un adulto entiendan lo que no conocen?
-Joseph Jacotot consiguió demostrar que el método de la explicación constituye el principio mismo del sometimiento, por no decir del embrutecimiento.
-¿Podemos recordar el comienzo de esa aventura singular?
-La historia comenzó cuando Jacotot, un apreciado filósofo y pedagogo en Francia, se instaló en Bélgica por razones políticas durante la Restauración (1814-1830). Allí fue contratado por la Universidad de Lovaina para enseñar francés. Jacotot, que no sabía una palabra de holandés, distribuyó a sus alumnos una versión bilingüe del Telémaco de Fénelon y los dejó solos con el texto y con su voluntad de aprender. Sorprendentemente, pocos meses después todos eran capaces de hablar y de escribir en francés sin que el maestro les hubiese transmitido absolutamente nada de su propio saber. Jacotot dedujo entonces que sus alumnos habían utilizado la misma inteligencia que usa un niño para aprender a hablar. ¿Qué hace un niño pequeño? Escucha y retiene, imita y repite, se corrige, tiene éxito gracias al azar y recomienza gracias al método. Todo sin ningún maestro.
-Y así nació la teoría de la “educación universal” o “método Jacotot”. En el nivel empírico, ¿podríamos decir que el maestro ignorante es aquel que enseña lo que él mismo ignora?
-Así es. Según Jacotot, es posible enseñar lo que uno ignora si uno es capaz de impulsar al alumno a utilizar su propia inteligencia.
-Esa osadía hizo temblar a toda la Europa intelectual, desde Bruselas hasta San Petersburgo.
-Porque la osadía de Jacotot consistió en oponer la “razón de los iguales” a la “sociedad del menosprecio”. En realidad, el objetivo de ese apasionado igualitarista era la emancipación. Jacotot pretendía que todo hombre de pueblo fuese capaz de concebir su dignidad humana, medir su propia capacidad intelectual y decidir cómo utilizarla. En otras palabras, se convenció de que el acto del maestro que obliga a otra inteligencia a funcionar es independiente de la posesión del saber. Que era posible que un ignorante permitiera a otro ignorante saber lo que él mismo no sabía; es posible, por ejemplo, que un hombre de pueblo analfabeto le enseñe a otro analfabeto a leer. Y aquí llegamos al segundo sentido de la expresión “maestro ignorante”.
-¿Cuál es?
-Un maestro ignorante no es un ignorante que decide hacerse el maestro. Es un maestro que enseña sin transmitir ningún conocimiento. Es un docente capaz de disociar su propio conocimiento y el ejercicio de la docencia. Es un maestro que demuestra que aquello que llamamos “transmisión del saber” comprende, en realidad, dos relaciones intrincadas que conviene disociar: una relación de voluntad a voluntad y una relación de inteligencia a inteligencia.
-Pero usted dice que no hay que equivocarse sobre el sentido que tiene esa disociación.
-Hay una forma habitual de interpretarla: como una disociación que intenta destituir la relación de autoridad magistral para remplazarla solo por la fuerza de una inteligencia que ilumina otra inteligencia. Ese es el principio de innumerables pedagogías antiautoritarias.
-¿Como la mayéutica socrática, en la que el maestro finge la ignorancia para provocar el saber?
-Así es. Pero en la teoría de Jacotot, el maestro ignorante opera la disociación de una forma totalmente diferente. En realidad, haciendo creer que su objetivo es suscitar una capacidad, la mayéutica busca demostrar una incapacidad. Sócrates no solo demuestra la incapacidad de los falsos sabios, sino también la incapacidad de todo aquel que no es llevado por el maestro por la buena senda, sometido a la buena relación entre inteligencia e inteligencia. El “liberalismo” mayéutico no es más que la variante sofisticada de la práctica pedagógica ordinaria, que confía a la inteligencia del maestro el trabajo de llenar la distancia que separa al ignorante del saber.
-¿Y Jacotot invierte el sentido de la disociación?
-Sí. Para él, el maestro ignorante no establece ninguna relación de inteligencia a inteligencia. El maestro es solo una autoridad, una voluntad que ordena al ignorante que haga su camino. Es decir, echa a andar las capacidades que el alumno ya posee, la capacidad que todo hombre demostró logrando sin maestro el más difícil de los aprendizajes: aprender a hablar.
-Pero volvamos a los defectos del método explicativo. ¿Por qué la explicación es “el principio mismo del sometimiento”?
-El problema reside en la lógica misma de la razón pedagógica, en sus fines y sus medios. El fin normal de la razón pedagógica es el de enseñar al ignorante aquello que no sabe, suprimir la distancia entre el ignorante y el saber. Su instrumento es la explicación. Explicar es disponer de elementos del saber que debe ser transmitido en conformidad con las capacidades supuestamente limitadas de los seres que deben ser instruidos. Pero muy pronto esta idea simple se revela enviciada: la explicación se acompaña generalmente de la explicación de la explicación. Hay que recurrir a los libros para explicar a los ignorantes lo que deben aprender. Pero esa explicación es insuficiente: hacen falta maestros para explicar a los ignorantes los libros que les explicarán el conocimiento.
-Un proceso que podría volverse infinito.
– si la autoridad del maestro no pusiera un punto final, transformándose en el único capaz de decidir dónde las explicaciones ya no necesitan seguir siendo explicadas. Jacotot creyó poder resumir la lógica de esta aparente paradoja: si la explicación puede llegar a ser infinita es porque su función esencial es la de volver infinita la distancia misma que ella está destinada a reducir.
-¿Se podría decir entonces que la utilización de la explicación es mucho más que un medio práctico al servicio de un fin?
-Es un fin en sí misma. Es la verificación de un axioma primario: el axioma de la desigualdad. Explicar algo a un ignorante es, ante todo, explicarle que no comprendería si no se le explicara. Es demostrarle su incapacidad. La explicación se presenta como el medio para reducir la situación de desigualdad en la que se hallan los que ignoran en relación a los que saben. Explicar es suponer que hay, en el tema que se enseña, una opacidad específica que resiste a los modos de interpretación y de imitación mediante los cuales el niño aprendió a traducir los signos que recibe del mundo y de los seres hablantes que lo rodean. Esa es la desigualdad específica que la razón pedagógica ordinaria pone en escena.
-Usted va más lejos en su libro y afirma que esa desigualdad específica, ese axioma “desigualitario” es el modelo con el que funciona el sistema social. En consecuencia, la oposición filosófica se transforma también en oposición política.
-Exactamente. Esa oposición no es política porque denuncia un saber ejercido desde arriba en beneficio de una inteligencia de abajo. Lo es en un nivel mucho más radical porque atañe a la concepción misma de la relación entre igualdad y desigualdad. Jacotot demuestra que la lógica explicativa es una lógica social, una forma en la cual el orden “desigualitario” se representa y se reproduce.
-Los años en que se produjo la polémica en torno al método de Jacotot corresponden, en efecto, al momento en que se instaló en Europa un proyecto de orden social nuevo, basado en la demolición de la Revolución francesa.
-Es el momento preciso en que se quería terminar con la revolución. En que se pretendía pasar de la edad “crítica” de la deconstrucción de las trascendencias monárquicas y divinas a la edad “orgánica” de una sociedad que reposara en su propia razón inmanente. Es decir, una sociedad que armonizara sus fuerzas productivas, sus instituciones y sus creencias, y que las hiciera funcionar según un único régimen de racionalidad. Y ese paso de la edad crítica y revolucionaria a una edad orgánica exigía, ante todo, resolver la relación entre igualdad y desigualdad.
-Ese proyecto no tiene, según usted, muchas diferencias con nuestras sociedades orgánicas actuales.
-El proyecto de sociedad orgánica moderna es un proyecto de mediaciones que establecen dos elementos esenciales entre lo de arriba y lo de abajo: un tejido mínimo de creencias comunes y posibilidades limitadas de desplazamiento entre los distintos niveles de riqueza y de poder.
-Y el maestro ignorante es aquel que se sustrae a ese juego.
-Sí, en el acto de oponer la emancipación intelectual a la mecánica de la sociedad y de la institucionalización progresivas. Oponer la emancipación intelectual a la institucionalización de la instrucción del pueblo es afirmar que no hay etapas en la igualdad. Que esta es una, entera, o no es nada.
Un ejemplo actual: Las órdenes de los inspectores de la Educación Nacional en la escuela francesa con respecto a la enseñanza de la lengua española son: no enseñar la gramática, no hacerle preguntas, dejarle comprender la lógica de la lengua, dejarle formular sus propias preguntas…
¿No os suena a chino?
En un brindis por Albert Einstein. «Nunca resuelve un problema sin crear 10 más».
Aprender a dudar es aprender a pensar, decía Octavio Paz y esto me vuelve a llevar al problema del paso del tiempo a las desapariciones, a lo que se desvanece, a las poéticas del tránsito de las que hablábamos ayer en clase.
Esta es la fotografía de Josef Koudelka a la que me refería, el momento justo de la invasión soviética en Praga. Un reloj marca un tiempo que ya ha dejado de existir con el mismo clik de la propia instantánea.
Las avenidas vacías, tiempo en espera, como la ilusión de un instante detenido para siempre, para que no ocurra, para que no pase lo que ha de ocurrir.
El tiempo reversible de la ciencia aquí no opera, la irreversibilidad late en el humus de lo vivo.
Koudelka ha seguido fotografiando los cambios, las imágenes panorámicas de la Europa central postcomunista, un mundo en desaparición, que pronto ya no existirá, como los paisajes entrópicos de Robert Smithson, o las heterotopías de Foucault:
Michel Foucault / Los espacios otros
“Merece lo que sueñas”
Octavio Paz, Libertad bajo palabra, Cátedra, Madrid, 1990.